viernes, 11 de septiembre de 2009

Autobiografía


Me llamo Sebastián Moreira, nací el 22 de marzo de 1982 en el barrio de Lanús.
Al mes siguiente el país entraba en la guerra de Malvinas, es decir que no vine como se suele decir “con el pan bajo el brazo”.
Tengo una hermana, Mariana y a mis dos padres Beatriz y Daniel. Hasta los 16 años contaba con mis cuatro abuelos y una bisabuela, en los cinco años que siguieron me quedó solo mi abuelo paterno que al día de hoy sigue vivo.
Soy hincha de Lanús enfermo. De chico mi abuelo me llevaba a la cancha pero yo no le daba mucha bola y me aburrían bastante los partidos. Hoy si no veo a Lanús me muero, es parte de mi vida, no hay un día de la semana que no piense en eso, que no me levante y me ponga a cantar en la ducha canciones de la cancha. Amo al Grana, para mí es mi familia, es mi hermana (otra enfermita), mis amigos, la gente que vive, se emociona y llora por Lanús. Y es el barrio también, mi abuelo, mis tíos y hasta mi viejo, que no le gusta el fútbol pero que prende la tele para ver como salió el partido por nosotros.
Siempre soñé con verlo campeón de primera. Lo conseguí el 2 de diciembre de 2007. Fue único, sin exagerar, el momento más feliz de mi vida. Puede ser que esto marque mi mediocridad para la felicidad pero no me importa, yo fui feliz en estado puro aquella tarde, felicidad concentrada sin diluir, sin agregados, algo que voy a llevar en la memoria para siempre como todas aquellas cosas que te marcan la vida.
De chico fui a una escuela privada cerca de casa que para la época era revolucionaria: tenía una enseñanza muy orientada a lo social y había gobernadores de cada grado y hasta un presidente general, todos estudiantes. Yo fui gobernador de 4to grado, gané la elección por un voto, el de Hernán, un gran amigo de la época. La experiencia fue buena pero las presiones también y eso que teníamos 9 años.
Igualmente nunca disfruté demasiado la escuela, menos la primaria. Me costaba mucho matemáticas y es el día de hoy que no hago una división sin la calculadora.
En la secundaria fue la materia mas amiga: me la llevé todos los años, sin excepción. Cuando rendí por fin la última en 5to año juré separar los números de mi vida y lo mantengo a rajatabla; donde veo un número le pego un palazo. Y eso que mi abuelo es un genio en eso pero así y todo no lo pude incorporar
Por el contrario tengo mucha facilidad para la lectura. Debe ser por eso que me gusta escribir. Mis viejos nos compraban libritos de chicos y leíamos los sábados a la mañana en el patio todos juntos: mis viejos el página 12 y yo esos libritos. Mi hermana no porque nunca le gustó demasiado. Ahí me di cuenta que no siempre tomamos lo que los padres tratan de inculcarnos. A veces es mejor, depende qué padres te toquen.
Mis viejos se separaron el 25 de mayo de 1992, una fecha patria, el día que Lanús volvió a primera. Si bien ya estaba todo hablado, ver a mi viejo llevándose las cosas en la Ford fue complicado. Yo miraba la casa pensando todo el tiempo que ese tipo al que esperábamos con mi hermana a las 21 todas las noches, que corríamos como perros que esperan a su dueño para abrazarlo y respirar el “olor a taller” que traía en la ropa no entraría ya por la puerta de madera del comedor. Y la mesa sería para tres y no para cuatro. Mariana lloraba, yo pensaba. Nunca sufrí la separación de mis padres, pero sabía que la etapa que venía iba a ser complicada…el tiempo me dio la razón.
Crecí de casa en casa. Trabajaba con mi viejo un mes en el verano para tener unos pesos. A los 13 años me compré un ciclomotor. Mi vieja casi se muere pero mi viejo me avaló y a otra cosa. Así heredé de él la pasión por las motos, me encantan. Si me sobrara la plata tendría muchas, siempre pienso eso.
Cuando terminé la secundaria se me complicó la vida bastante. La entrada al mundo de la adultez fue por la ventana. Las complicaciones familiares también. El 2001 fue el año más raro de mi existencia. Llegué a un momento en el que no trabajaba, no estudiaba y estaba bastante drogado todo el día. No sé como pero salí solo. Mi viejo me consiguió un trabajo horrible que detesté toda la vida de repositor externo en un supermercado pero que me ayudó para aprender el sacrificio de levantarme a las 4 de la mañana de lunes a sábados.
Después tuve otros trabajos más gratificantes pero no importa, lo que interesa es que comprendí todo lo que me decía mi viejo recién a los 24 años. No se si es una edad razonable. Muchas cosas en la vida no lo son. No me lo pongo a pensar pero por lo menos estoy tranquilo de haber entendido el mensaje y cuan importante es mi papá en mi vida. Mi mamá también pero desde otro lado más contenedor, la relación con mí viejo es lúdica, digamos. Bajada de línea y ejemplo. La única verdad es la realidad.
Soy un tanto raro en algunos aspectos. A veces puedo ser simpático y otras tener la peor cara. Hay mucha gente que dice que me conoce bien pero no creo que sean muchos, para ser sinceros casi nadie, sobre todo las mujeres. Varias afirmaron conocerme a fondo, ninguna lo logró lo puedo asegurar. Tuve 5 novias y -salvo Victoria- me enamoré de todas. Un día cansado de echar culpas me replantee la posibilidad de estar equivocado. No es que me cueste pedir perdón pero me puse a pensar porque en tan pocos años (mi primer novia fue a los 19) no había conseguido una relación estable de más de dos. Hoy, con el paso del tiempo a mucha de ellas les pediría perdón por algunas cosas y se asimismo que algo les he dejado, yo también tuve aciertos, niñas.
Paradójicamente la mujer que más me conoce no es ni mi mamá ni mi hermana. Es Mercedes. Siempre fuimos amigos. Me conoce porque es igual que yo, en algunas cosas increíblemente similar. Le digo algo y sabe que pienso. Eso me encanta, es como mirarse a un espejo y que el tipo que esta adentro te conteste.
A futuro quisiera que la muerte no me empiece a joder temprano y me deje vivir.
Que mi casa tenga un jardín para que corra un beagle que tenga la capacidad de traerme el diario a la mañana y que después recueste el hocico en un sillón y duerma tranquilo
Poder llegar al día en que el despertador me deje en paz y sea mío el tiempo de trabajo.
Tener a una zorra hermosa recién despierta envuelta entra sábanas y que me abrace cuando amanece porque me quiere lo mismo que yo a ella. Seguir perdiendo el tiempo una vez a la semana con los amigos en un bar. Juntarme con la gente en la cancha, continuar estando en esa popular hasta el día que me muera o que Lanús me mate de un ataque.
Poder leer tranquilo cuando quiera hacerlo, putear político fachos, vivir en democracia.
Fumar un cigarrillo cuando hay estrellas en el parque y pensar que al día siguiente no tengo nada que hacer.
Lo del perro me parece fundamental, si fuera por contrato sería una cláusula importante.

Sebastián Moreira.


PD: no mentí en nada pero no conté todo, obviamente

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Epa!! Una biografía a los 27 añitos? Te queda mucha cuerda para seguir contando tus hazañas,MAN!
Por otro lado: No pretendo ser aguafiestas, pero te aseguro que los Beagles no tienen mucha capacidad de asimilar, es un perro de caza (de hecho, a mí uno me cazó la mano). Comprate un Golden Retriever.O una zorra y matás dos pájaros de un tiro (guiño, guiño)
Seb, me gustó tu teoría de que la única verdad es la realidad...Te puedo asegurar que es algo que me acabas de dejar....
Besos!
Anita.

Ava Gardner dijo...

teoría peronista, aristoteliana.

Mientras leía, asentía con la cabeza... ¿por qué los seres nos empeñamos en simular ser complejos cuando la transparencia es más fácil?
Te nos presentaste cual foto carnet: esa en la que siempre salimos mal, pero paradójicamente es la única que nos sirve.

Ya que nunca vas a venir a verme actuar (flor de puto, encima lo que voy a hacer hoy va a estar buenísimo) me despido con un DALE GRANA y una patada en el orto.

Anónimo dijo...

Ay, es verdad! Sos un plagio Moreira! Guey!
Beso!
Anita.

Agustina dijo...

Varias de las cosas que están acá tengo el gusto de haberlas visto con mis propios ojos. Varias de otras cosas me resultan muy nuevas.
Está bueno poder mirar para atrás y ser consciente de todo lo que se vivió.
Sigo sosteniendo que tenés más problemas que yo eh, acá quedó demostrado!
Te quiero Moreira. Y más cuando escribis estas cosas.

Anónimo dijo...

"...crecemos sin darnos cuenta, y asi aprendemos a ser nosotros mismos...momentos"

Anónimo dijo...

cuantas idas y vueltas le tendras que agregar a esa biografiaaa, mas con la particular personalidad que tenes, falta muchoo por recorrer.. espero que el numero de novias quede asi jaja, y lo del perro, lanus, el pucho, y las estrellas, quiero verlo y hacerlo yo tambien.

malory

karma³ dijo...

SAbes muy bien que yo pienso lo mismo... sos mi espejo !!! Te quiero mucho Sebi :)

Ava Gardner dijo...

cuándo nos vemos, maraca? Te tengo que contar cosas copadas...

Tomás Münzer dijo...

Muy bueno, che, simple, pero, justamente por eso, esencial. Estas cosas que son las más simples son las que nos pasana todos, pero no las mostramos como carta de presentación vaya uno a saber por qué. Le dan ganas a uno de hacer su propia autobiografía... mi año más raro fue el 2001, quilombo mal, el país se caía a pedazos, mi viejo en plaza de mayo, 20 muertos ese día, yo me recibía del secundario, la fiesta se suspendía por el toque de queda, a la otra semana Racing campeón con un equipo horrible... ese año me marcó a fuego, ahí me "politicé". Saludos.

Eduardo Castillo Páez dijo...

Como sabés, cada tanto me doy una vueltita por tu blog y disfruto leyendo tus textos. En esta ocasión, me ha sorprendido tu autobiografía...

De verdad.

Un abrazo.

Si Argentina no va al mundial dijo...

Ja!
¿Pero que tiene no puede ahcer una auto-biografía a los 27?
La escritura puede ser una herramienta para la reflexión en este caso sobre uno mismo.

Saludos!